IDFC

11:12:00

La vida sigue, los segundos corren junto al minutero del reloj, pero yo sigo aquí, estática, mirando al frente y en blanco, haciendo lo que debería, pero sin estar. Intento correr, pero no puedo, me lo impide el peso, la conciencia, no lo sé, pero no puedo avanzar por mucho que lo intento. Estoy varada en la orilla de alguna playa desierta y nadie va a venir a rescatarme, sin embargo no me importa, ya nada lo hace. Mi ilusión voló junto a los últimos rayos de sol que nos dejó el verano y ahora, la húmeda lluvia me cubre los pies y poco a poco va subiendo, lentamente, sin prisa alguna, pero sube.
Mientras, yo miro al horizonte y fantaseo con un futuro que se alimenta de un pasado incierto, lleno de idealizaciones, lleno de desalientos, de frustraciones. Ahora dime ¿qué hago? Porque me siento tan perdida que no se hacia dónde ir o qué hacer. Nada me alimenta y nada me da vida, me dejo hacer, como un trapo viejo que sirve para nada y para todo. He dejado de mostrar interés, de imaginar, de fijarme en los detalles e incluso creo que estoy dejando de soñar.

He llegado a un callejón sin salida pero me empeño en cruzarlo. Tal vez me estoy muriendo, si es así solo puedo decir una cosa, lo siento.


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